Millones de kilos de comida a la basura

El desperdicio de comida es uno de los grandes males que sufrimos actualmente. Los datos demuestran que en ocho de cada diez hogares españoles se desperdicia comida.

El desperdicio de comida es uno de los grandes males que sufrimos actualmente. Los datos demuestran que en ocho de cada diez hogares españoles se desperdicia comida. Siendo más concretos, en 2018 los hogares españoles tiraron más de 1.339 MILLONES DE KILOS de alimentos, un 8,9% MÁS que en 2017 y lo que es más alarmante aún, de esa cantidad el 84,2% no se había cocinado. Esto es, paso de la nevera a la basura directamente y para acabar de rizar el rizo: el 16% de estos hogares reconocen que la comida que tiraron no estaba totalmente estropeada.

Estos datos están recogidos dentro del informe sobre desperdicio alimentario que publicó el ministerio de agricultura, pesca y alimentación a finales de junio de 2019.

Analizando el informe

 

El estudio muestra que los perfiles que más comida tiran son las familias con hijos menores de 6 años y las parejas sin hijos. Por otro lado, los que menos desperdician son los jóvenes y adultos independientes, hogares monoparentales y jubilados. Y por zona geográfica, Andalucía, zona noroeste y Madrid son las que más comida han desperdiciado. 

A la semana se lanzan 26.000 Kilos de comida. Lo que en total suman los 1.339 millones de kilos de desperdicio al año, lo que supone desaprovechar el 4,3% de todo lo que se compra.

El estudio también demuestra que ha medida que va llegando el buen tiempo y nos apetece estar más fuera de casa que dentro el volumen de despilfarro sube. Un 10.5% más exactamente. 

El 60% de los alimentos que acaban en el cubo de la basura son frutas (31,9%), hortalizas (14,4%) y derivados lácteos (13%). Si no fijamos en productos específicos, el pan, el jamón cocido y los plátanos conforman el podio.  

Los platos ya cocinados tampoco se libran de ser desperdiciados, el 30% de las familias españolas tiran comida ya cocinada, ya sea desde la nevera o desde el plato. Como dato curioso, la tortilla de patata, las lentejas y las ensaladas son los platos que más se desperdician. 

por último destacar, que no solo las familias desperdician comida. Los porcentajes quedan repartidos tal que así, 39 % para la industria -en su caso se incluyen también las pérdidas a la hora de fabricar-, el 14 % para la restauración y el 5 % para las cadenas de supermercados. 

 

Acciones políticas para frenar el desperdicio

 

En otros países ya se han empezado a tomar medidas para ponerle freno a esta situación. Por ejemplo, en Francia se aprobó una normativa que obligaba a las grandes superficies a donar el producto sobrante para evitar una multa. 

En Italia, por otro lado, existe la conocida como ley del buen samaritano, que permite a estos establecimientos donar o no su excedente, pero premia a aquellos que lo hacen con incentivos fiscales. 

comida en el suelo

En España, no existe una ley global y la iniciativa pública queda fiada a la buena voluntad de las administraciones autonómicas y locales. Núria de Pedraza, portavoz del proyecto contra el desperdicio alimentario de la asociación de fabricantes y distribuidores AECOC,expone que “si hay que legislar, lo más oportuno sería que hubiese una legislación única. Cataluña está tramitando la suya, pero si ahora llega otra comunidad y cambia las reglas del juego, muchas empresas que operan en varias comunidades, o incluso países, lo van a tener muy difícil”.

La asociación de Núria se focaliza en dos áreas. La primera es la prevención para atajar el excedente “A parte de que tienen un compromiso con la sostenibilidad, detrás de cualquier desperdicio hay una pérdida económica y las empresas quieren ser competitivas y eficientes” explica. La segunda hace referencia a la economía circular, tratando de evitar que el excedente se convierta en residuo. 

Causas y objetivos 

 

La falta de planificación al hacer los menús de la semana, no hacer una lista de la compra al ir al súper mercado, el ritmo de vida de las grandes ciudades entre otras son algunas de las posibles causas. 

Por otro lado, el objetivo es reducir el desperdicio al 50% antes de 2030, ya que, el desperdicio de comida también tiene impacto en el medio ambiente.  otro de los grandes objetivos que hay es lograr la gestión ecológicamente racional de todos los desechos antes de 2020. 

Para cerrar una última reflexión, ¿Quién tiene mayor grado de culpa en el desperdicio? ¿La restauración, la industria o nosotros? La restauración a veces no acepta productos que no cumplen con sus requisitos por muy poco, hay distribuidores que no aceptan pales por que tienen un golpe que afecta a un producto y los lanzan enteros y los consumidores sufrimos del síndrome de la vitrina vacía, si vemos que solo queda un producto no nos fiamos de su calidad y lo dejamos ahí lo que obliga a que las vitrinas estén siempre llenas. Debemos ser muy críticos con todo este tema.

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